miércoles, marzo 05, 2008

El ejemplo de Messi

Prácticamente todas las actividades humanas están dominadas por dos fuerzas que suelen actuar en conjunto: el marketing y la publicidad. Esto no es casual. Sirve para que unos pocos ganen mucho dinero.
El deporte -o algo que se le parece mucho- no se ha visto eximido de la regla, y en el fútbol, por ejemplo, la ecuación se hace verdaderamente notoria.
Pero muy de tanto en tanto, observamos contrastes que parecen desvalorizar tanto empeño. Sirva como muestra lo ocurrido después de la jugada que originó la lesión de Leo Messi.
Este jovencito esforzado, venciendo hasta las dificultades originadas en su propio cuerpo, consiguió ser uno más que llegó, entre los miles y miles que a pesar de su empeño no llegarán nunca.
Debido a la desgracia sufrida -física y anímica- la televisión lo mostró llorando, con un llanto que expresaba no sólo dolor sino también frustración. Y no eran las lágrimas de un actor lanzadas en medio de su actuación en un drama. Eran lágrimas genuinas, de esas para las que el marketing y la publicidad no tienen nada que ofrecer. Ni siquiera un pañuelo.

Ante cualquier duda, consulte con su primo

Hace unas pocas semanas, Mariano Rajoy, candidato por el Partido Popular para las próximas elecciones españolas, se refirió en estilo socarrón a los inconveniente provocados por el cambio climático, comentando que ese era un tema que consultaría con su primo, aparentemente, verdadero conocedor del asunto. Además, se burló de los agoreros, agregando que ni siquiera los servicios de pronósticos meteorológicos eran confiables, ignorando u olvidando que en España funcionan de forma bastante precisa.
Pero tardó muy poco en cambiar de posición para intentar convertirse en un verdadero cruzado para dar batalla contra el calentamiento global y los cambios climáticos.
Si proyectamos criterios de tal amplitud y posiciones tan rápidamente cambiantes
-un pequeño botón de muestra- al manejo de su país como gobernante, las conclusiones no pueden ser calificadas sino como desconsoladoras.
Las encuestas, afortunadamente, no lo dan precisamente como ganador. Sólo queda el terror de que puedan equivocarse. Esperemos por el bien de todos: mujeres y hombres, pobres y ricos, enfermos y sanos, jóvenes y pensionados, desocupados y trabajadores, que eso no suceda. Y que resulten tan precisas como el maliciosamente descalificado servicio pronosticador español.

jueves, julio 19, 2007

Para Inodoro y Mendieta:

Para Inodoro y Mendieta:

Querido Mendieta, a ver si te dejás de aullar y decidís quedarte un poco más tranquilo.
Y vos, amigo Pereira, no pongas esa cara de inodoro porque no te queda tan bien como la tuya.
Ya sé que el patrón se fue, pero tienen que pensar que va a ser sólo un viajecito, y que después, aunque demore un tiempito, va a regresar para estar con todos nosotros y especialmente con ustedes. ¿O no recuerdan lo que Borges decía de de la Eternidad?
Muchachos, después de todo, con el amigo que los creó, no creo que sean tan burros, entre otras cosas, porque yo los quiero.
Por eso vamos a hacer fuerza para lo que pasó nos duela un poquito menos. Además, por todo lo que dije antes, la tarea nos va a durar sólo un ratito.

Ricardo Antin

Querido Negro:

Querido Negro:

Sin soñar con remedarte: Jodida, ¿ pero acostumbrada? A pensar que no estarás más acá, en esta tierra que tiene tan pocos referentes, ¿palabra un poco solemne para vos?, y tanto que has sembrado. Tu paso por la tierra ha dejado huellas tan profundas que hoy te diría que las lágrimas son tantas, que casi no alcanzan para mostrar el duelo. Y ya que eras generoso con las "malas palabras": Tanto hijo de puta caminado por acá y por allá y vos presente en mí, y mi familia, mis hijos y todos los hijos, que hoy estamos sintiéndonos tan huérfanos, porque no hay ningún Roberto Fontanarrosa que siga en este mundo. Y eso es lo malo. Pero creo que junto con Mendieta, y todos los que hemos sido "Tus Mendieta", jamás faltarás en nuestra memoria, por siempre será así. ¿ Acostumbrada? Jamás, queriéndote, donde quiera que estés.

Noemí Antin

lunes, julio 16, 2007

Especialmente para argentinos

A través de la radio, he escuchado a oyentes de diferentes programas expresando sus reacciones ante el resultado del partido Argentina / Brasil.
Las ha habido en todos los tonos: duramente críticos, psicológicos y hasta humorísticos. Pero ninguno de ellos lograba ocultar la decepción dominante.
Lo que me queda muy claro, es que los argentinos -como prácticamente todos los habitantes del mundo- cargan con un alto componente exitista, estimulado, aunque no haría falta, por las actitudes del periodismo. Ello quiere decir que lo único aceptable es triunfar, sea como sea.
Se olvida la vieja frase tan simple pero tan real y ecuánime: "los partidos se ganan y se pierden". Esto puede llevar en sí varios componentes, entre ellos, la suerte. Pero no ha sido el caso. El equipo argentino jugó ostensiblemente peor que en los partidos anteriores y con el equipo brasileño ocurrió exactamente al revés. Más allá de estados de ánimo, el resultado lo expresa claramente.
Por lo tanto, no me parece conveniente buscar responsables y sabiamente resignarse en el simple pero contundente "otra vez será".

miércoles, mayo 30, 2007

Sobre Ernesto Rilova

Hace unos días, por intermedio del artículo que publicó Gabriel Dreyfus en Adlatina, me enteré de la muerte de Ernesto Rilova.
Envié un e-mail, tanto a la revista como al autor de la nota, y me pareció oportuno compartir con los lectores del blog el contenido del mismo.

Me interesó sobremanera la nota sobre Ernesto Rilova. Pero por razones comprensibles, faltan algunos datos iniciales. Voy a proporcionarlos porque estuve vinculado a ellos.
Acaso les interese publicarlos porque surgen de mi libro de Memorias llamado "La Publicidad era una Fiesta".
Gracias.

Ricardo Antin
(Entre otras cosas, ex-director creativo de J.Walter Thompson).



En esa época ocurrió algo aparentemente casual pero que seguramente no lo era, porque muchas veces las casualidades son el resultado de la disposición, la voluntad y el entendimiento entre los hombres, y no una obra mágica dispuesta por un dios ignoto. El hecho no me tocó de manera directa ni me deparó ningún beneficio material, pero creo ser de esos tontos que también se maravillan y alegran ante cierto tipo de cosas. Por otra parte, y de eso se trata, siempre halaga nuestro orgullo -o si se prefiere nuestra vanidad- ser el descubridor de un talento.
Estos son los hechos. Un día, tímidamente se acercó a mi oficina un joven que trabajaba en la Contaduría de la agencia. Sencillamente deseaba mi intervención para lograr que lo transfirieran al Departamento Creativo ya que deseaba convertirse en Redactor.
Todavía Thompson conservaba mucho de su viejo estilo y esa clase de pases no eran nada fáciles -ignoro si ahora lo son aunque lo dudo un poco, allí o en cualquier otra parte- y así se lo comenté al interesado. La conversación terminó sin comprometerme en absoluto ya que aunque me hubiese gustado no podía hacerlo. Pero antes que nada, quería saber si los deseos del postulante eran reales o si sencillamente se trataba de un devaneo momentáneo.
Me alegró que a los pocos días volviera al ataque aportando nuevos argumentos que hacían visible su decisión y su entusiasmo, además, me mostró algunos trabajos que había hecho por su cuenta. No me parecieron sobrecogedores, pero debía admitir que se trataba de un principiante sin la menor experiencia. Entonces me recordé a mí mismo, a mi verdadera desesperación por ingresar en la actividad y a mi telegrama de diez años antes. Eso me terminó de decidir y le prometí hacer cuanto estuviera a mi alcance para conseguir su transferencia. No fue nada fácil. Por eso primero debí conseguir la aprobación del Tesorero de la agencia -responsable máximo de su área -llevó varias charlas- y posteriormente la de Jack Webster como Gerente General. Esta última me costó menos de lo esperado porque Jack había comenzado en la agencia como empleado administrativo. Posiblemente le halagó que en cierto sentido su propia historia se repitiera y que yo encontrara méritos creativos en alguien de su mismo origen.
Como siempre ocurre comenzaron a correr los días, y el novato Redactor casi presa de un verdadero frenesí, comenzó a insistir para que se le concedieran tareas de mayor mérito. Hasta entonces sólo había intervenido en una campaña para la filial Thompson de Uruguay y en otra serie de cosas menores. Comprendí sus anhelos pero de momento no podía hacer demasiado y le aconsejé tener paciencia y esperar un poco. Seguramente tuvo el buen tino de no hacerme caso y transcurridas algunas semanas me anunció que se iba a trabajar a De Luca.
Más que sorprenderme la novedad me complació enormemente. Entonces me ocupé de desearle la mejor de las suertes, y sólo lo vi en dos o tres ocasiones en forma circunstancial cuando ya llevaba una densa barba.
Pasaron muchos años, aproximadamente veinte, y me alegró reencontrar a Ernesto Rilova -ese era y es su nombre y apellido- en las coquetas oficinas de su propia agencia durante un viaje a Madrid en 1991, convertido según la opinión de los entendidos locales en uno de los tres creativos más importantes de España, país al que se había dirigido en 1976 creo que en compañía de Marcelo Montes, el que después sería Presidente de Saatchi y Saatchi en la península, y quién tuvo la gentileza de recibirme en su despacho durante ese mismo viaje. (Conviene aclarar que en esa ocasión hablamos bastante de mi hija Estela, que por entonces era redactora en esa misma agencia.)
Sin otro mérito que el de lo hecho, me cabe el orgullo de haberle abierto a Don Rilova la primera puerta que enfrentó su sana ambición. Afortunadamente, él tuvo la capacidad para abrirse todas las siguientes. Espero y deseo que sus éxitos continúen y perduren en el tiempo. Su inteligencia se lo merece.

Agregado de último momento después de leer la nota de Adlatina.

La muerte de Rilova no me cayó nada bien, algo que es común a casi todas las muertes. En este caso agregaré que por su talento y su carrera, la vida debería haberle concedido un poco más de tiempo.
Chau Rilova, y donde quiera estés, espero hagas la misma carrera que sobre este mundo.

martes, mayo 22, 2007

Mensaje especialmente concebido para los españoles

Continuando con la política destructiva que caracteriza al PP, el señor Aznar ha lanzado una serie de afirmaciones apocalípticas como por ejemplo, que el actual gobierno está llevando a España a una situación similar a la que condujo a la Guerra Civil. A él no parecen interesarle las mejoras económicas y sociales concretadas durante la gestión de Rodríguez Zapatero. Sólo intenta, como sus colegas Rajoy, Zaplana y Acebes, enarbolar la dudosa bandera "O nosotros o nadie".
También parece olvidar que su partido, cargado de resabios franquistas, fue engendrado entre otros, pero casi principalmente, por el ex-ministro franquista Fraga Iribarne, por muchos conocido como "el fusilador".
El hombre que llevó a España a la invasión de Irak, no evidencia reparar en la pérdida de popularidad de sus amigos, cosa de la que las próximas elecciones dejarán más de una evidencia.
Pero lamentablemente, la percepción, la inteligencia y una concepción positiva de las cosas, no se compra en los mercados.
Seguramente por eso, en general, el mundo está como está.